Era 1998, un año especial. Egresaba de cuarto medio y me disponía a disfrutar de un verano con otro aire y también con un regalo, en realidad medio regalo nada más. Mi padre, tras años de esfuerzo, logra comprar un auto como le llamamos aquí "semi nuevo", un hyundai excell de 1995 con 40 mil km de recorrido y olor a nuevo aun, un dueño y papeles en regla. Dicho lo anterior, había tenido un chevy chevette marajo 1981 el cual herede de momento, mientras se vendía. Yo no tenía donde guardarlo, era un "púber conductor", un tuerca en pañales... sabia mucho de autos, mucho de manejo, mucho de ruedas... pero no tenía ni dinero, ni lugar donde guardar este tesoro. Lo recibí igual, considerando que viajarían en el mis abuelos (QEPD) en los veranos a la playa y los llevaría. Oficialmente fue mi primer auto. El chevette no tenía mucho que ofrecer, terminaciones pobres pero sólidas, asientos cómodos sin apoya cabeza, una radio de perillas con cassette (aun los cd`s no se ma...